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Centenario de la
Canonización de San Juan Bautista de La Salle
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Con
la espléndida iluminación de que disponemos hoy gracias a la tecnología
del año 2000, los peregrinos y turistas pueden contemplar el interior y
el exterior de los edificios monumentales, como por ejemplo la Basílica
de San Pedro, mucho mejor que las generaciones que nos precedieron. Las
velas, lámparas de aceite y antorchas resinosas eran el medio de que
disponían para la iluminación.Cuando San Juan B. de La Salle fue canonizado hace exactamente 100 años, 250 "sampietrini" (los obreros del Vaticano) comenzaron a encender las velas a las 5 de la mañana. Se colocaron 12.000 velas a 50 metros de altura sobre de las cornisas de la Basílica en una distancia total de 700 metros. Los candelabros que contenían las velas, estaban colocados en un nivel más bajo. Las velas estaban encendidas todo el día, siendo sustituidas cuando estaban para consumirse, tanto en la larga ceremonia de la mañana como en las visitas de la tarde de los peregrinos. En total se consumieron 5.529 kilos de cera. Esta era la costumbre para las celebraciones importantes del Vaticano en esa época. Pero hubo una diferencia en la iluminación en aquel 24 de mayo de 1900: por primera vez se utilizó una parte del invento debido en gran parte a italianos como Marconi, Galvani y Volta: la iluminación eléctrica. 600
lámparas Edison aparecieron en el coro de la basílica, y la "Gloria" de
Bernini estaba decorada con dibujos de estrellas. Puesto que no había
todavía una central eléctrica en la ciudad de Roma como tampoco en el
resto del mundo, los ingenieros del Vaticano crearon un generador con
una potencia de 24 caballos de vapor para la iluminación.Cuando llegó la noche de aquella bella jornada de primavera, los romanos, los peregrinos y los turistas acudieron en masa para ver el final tradicional de aquella fiesta. Un centenar de sampietrini empezaron a iluminar las lámparas de aceite y las bengalas colocadas en un hermoso tapiz sobre la fachada de San Pedro y en torno a la columnata de Bernini. El Papa León XIII presidió la ceremonia. Como en este año 2000, en el año jubilar de 1900 habían llegado a Roma multitud de peregrinos. El tiempo primaveral de mayo hizo que el viaje fuera aún más atractivo en esta ocasión especial. No había aviones en aquel tiempo. Junto a los muchos peregrinos venidos de Francia para asistir a la canonización de su paisano y los lasalianos de muchas naciones del mundo, había muchos italianos ya que una santa muy popular italiana fue canonizada con S. Juan B. de La Salle, Santa Rita de Cassia. Junto al habitual coro de la ceremonia había un coro especial de 180 voces infantiles para cantar las alabanzas del nuevo apóstol de los niños y jóvenes. |
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